Fondo pictórico

La colección permanente

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11

El cazador de Baigorri

Nº de inventario: 095


Tema: Escena de interior
Técnica: Pintura sobre tela
Fecha: 1926
Medidas: 188 X 188 cm

DESCRIPCIÓN

Una escena de interior. Ante el hogar de una casa rústica del Norte, el cazador aparece sentado en una silla de mimbre, situándose casi al centro de la composición  y en posición frontal. Es un tipo rechoncho y jocundo, que viste como aldeano de comienzos de siglo, con camisa, chaleco, pantalón grueso, faja y abarcas. Detrás, a su izquierda, una niña con vestido de volantes cubierto en parte por un delantal, sujeta por las patas traseras dos conejos muertos, mostrándoselos al cazador. Al pie de éste, sus compañeros los perros: uno de pie alza el hocico hacia los conejos y otro delante, en primer término, echado y dormido, al calor del hogar. Los cuerpos de los cánidos aparecen laterales y la cabeza del que está echado aparece frontal. El conjunto de la estancia está cuidado y bien compuesto: en primer término, a la izquierda y al ángulo, el equipo del cazador (zurrón, la manta y la escopeta) y tres palomas muertas tendidas en el suelo, junto a un Bull-dog jadeante que nos mira. Por ese lado, en segundo plano, pasea un gallo y más lejos un gato cercea de la lumbre parece amodorrado. En el lado contrario, en segundo plano, una mesa con mantel incluido y sobre ella unas hortalizas (cebollas y berzas), una jarra y objetos culinarios. Como fondo queda el amplio hogar, con morillos y lumbre, coronado por la gran campana de la chimenea. Esta presenta una repisa con faldones de tela y diversos objetos de cobre y de cristal: vasijas, candelabros, una imagen de la Virgen, almirez, porrón, etc. Se aprecia incluso el techo de la estancia, con sus vigas de madera y una ventana a la izquierda con barrotes, la cual permite comprobar que es de noche. La pared es de piedra y el suelo embaldosado en rojo. Es un cuadro de composición y pormenores. Pesa más la mitad derecha del cuadro, lo que trata de compensarse con la mayor profundidad del lado contrario y el punto de fuga de la ventana. Los pormenores se reparten a uno y otro lado, con atención por los objetos. La luz del fuego contribuye a la brusquedad del claroscuro, manifiesto en el suelo, pared y rostro del cazador principalmente. Color empastado. Dos técnicas de pincelada dan el volumen necesario: formando masas de color y mediante toques cortos para alcanzar calidades (pelaje de los perros) y dar los efectos de la luz (en las ropas). El dibujo es correcto. A destacar ciertos escorzos y su detallismo. Predominan los ocres y rojos sobre el verde y amarillo. Con negro se sombrea la boca del hogar. Algunos blancos se entonan bien (en el Bull-dog y el mantel, donde alcanza buenas calidades con ayuda del azul y carmín). El centro de atención se sitúa en torno al cazador y en él mismo, cuyo rostro nos da la imagen de un hombre vividor, alegre y amante del buen comer y beber, seguramente.

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11