Fondo pictórico

La colección permanente

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España a su reina/ Proyecto de monumento a la reina Mª Cristina.

Nº de inventario: 125


Tema: Alegoría
Técnica: Dibujo sobre papel
Fecha: 1929
Medidas: 57,8 X 146,4 cm

DESCRIPCIÓN

Boceto de mural que incluye cinco paneles, realizado con dibujo al carbón, coloreado con gouache (previa aguada) sobre cartulina ahuesada de medidas 57,8 X 146,4 cm. Fijado. El conjunto se ofrece en una sola pieza de cartulina. Hay restos de cola en la periferia del espacio plástico y en la parte izquierda agujeros de polilla que afectan a la obra. Dos extremos doblados. Al dorso restos de cola en los extremos laterales y arrugas por efecto de la cola del otro lado y los números 397 (en un círculo), a lápiz, y 12/ a bolígrafo azul, parece que anotado por el artista. Sobre el panel central, a la izquierda dice ESPAÑA y a la derecha A SU REINA, dentro de una orla y, asimismo, encima del panel va el texto: D. Cristina recibe de S. Fernando el trono para su hijo (en letra gótica). Todo el texto va escrito con purpurina dorada.

 

Las medidas concretas de la representación se ofrecen a continuación: 1 = 43,7 cm; 2 = 17,1 cm; 3 = 5  cm; 4 = 42,5 cm; 5 = 19,5 cm; 6 = 42,6 cm; 7 = 16,5 cm; 8 = 138,5 cm.

 

Consta de tres paneles verticales y dos horizontales situados al interior flanqueando el panel central dedicado a la reina María Cristina. Puede esquematizarse su contenido de esta forma:

-          Panel A: Águila nº 1.

-          Panel B: La España Rural e Industriosa.

-          Panel C: La reina María Cristina.

-          Panel D: La España del Mar.

-          Panel E: Águila nº 2.

 

El panel denominado C, dedicado a la reina María Cristina, presenta a ésta con su hijo Fernando en el regazo y la figura señera de San Fernando acorazado con la corona en sus manos, ante una iglesia gótica. En esta colección ya figura un estudio previo de este motivo bajo el título de “La reina María Cristina” (dibujo al carbón con aguada de gouache). Los paneles de los extremos -A y E- presentan la misma decoración, si bien la invierten para figurar contrapuestos: una poderosa águila sobre un plinto de piedra, en cuyo frente van grabadas las letras de ESPAÑA. El ave vuelve orgullosa la cabeza a un lado y pende su plumaje hermoso. Al fondo y ambos lados, dos coronas reales sobre la pared de piedra. En el suelo montan la guardia dos leones tumbados, uno en primer plano echado y otro erguido mirando con apostura. La luz incide sobre la piedra. A los lados del motivo central descrito van dos paneles que representan la actividad del pueblo español, en el denominado D -a la derecha- aparecen en primer término cuatro personajes en dirección izquierda-derecha: una mujer con un niño en brazos, otra solapada a la anterior de la misma guisa, un hombre con un gran pez en las manos y otro con un cesto sobre los hombros, probablemente de pescado. En el ángulo derecho, en segundo plano, una barcaza con vela vista en perspectiva, varada en la orilla. Su velamen semicaído recibe la luz del atardecer. Unos hombres tiran de una cuerda ante la proa y otros se asoman al interior de la embarcación desde su costado. El paraje es montuoso, rocoso mejor. Sobre una elevación de una vertiente situada a la izquierda se recortan las siluetas de tres toros y un caballo (¿). Abajo queda la arena de la playa y el mar pacífico. Lejos el farallón de roca que forma como una bahía, en cuya salida al mar hay tres veleros. Una torre arruinada, tal vez un antiguo faro, se eleva en su extremo. Cielo movido, con nubarrones densos y una luz amarilla crepuscular. Interesantes transparencias y efectos de luz en la arena al contacto con el agua. Los espacios bien modulados, con sentido muralístico. Representa la España del Mar, la vida pesquera.

 

El panel de la izquierda –clasificado como B- representa la España Rural e Industriosa. Sobre un campo, en primer término, varias figuras trabajan la tierra: dos grupos -uno de mujeres y otro de hombres- layan al unísono (parecen layas de tipo guipuzcoano); a la derecha, un hombre joven acarrea tierra en un cesto y otro, al ángulo, trabaja con la azada. Estos personajes están un poco esquematizados, tienen verdadera fuerza no sin estar modelados a planos de color y luz. Se extiende tras ellos un campo verde. Al pie de una colina abarrancada, dominada por un pueblo y su iglesia, cuatro yuntas de bueyes, conducidas por sus amos, parecen arar la tierra. Por la vertiente derecha de la colina asoma un grupo compacto –en filas- de trabajadores que se dirigen a unas fábricas de largas chimeneas que se ven al fondo, recortándose sobre montes azulados. Acceden al campo próximo con sus herramientas al hombro. Se oscurece el día. El trabajo pronto cesará. Se ha graduado con atención el claroscuro en el campo. La modulación de planos es correcta, con sentido de la profundidad no exento de grandeza.

 

Toda la parte superior  del conjunto de paneles es recorrida en su periferia por una orla, en la que alternan tramos con volutas y otros con esfinges, más los textos indicados en torno al panel central. Los dos paneles horizontales presentan orlas idénticas.

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