Exposición de Pedro Irulegui

Exposición de Pedro Irulegui

El Museo Gustavo de Maeztu reúne entre el 17 de septiembre y el 31 de octubre, en la sala de exposiciones temporales, una muestra personal del artista estellés Pedro Irulegui con veinticinco obras fotográficas, en soporte de aluminio, combinadas con técnicas de creación digital. El proyecto nació de la contemplación pausada y reflexiva de la naturaleza durante los meses de confinamiento general del pasado año.

La inauguración de la exposición tendrá lugar el viernes 17 de septiembre a las 12:00 horas y podrá visitarse en la pinacoteca estellesa con entrada gratuita en el horario habitual de apertura: de martes a sábado, de 9:30 a 13:30 y de 16:00 a 19:00 horas; domingos y festivos, de 11:00 a 14:00 horas.

La mayoría de fotografías están tomadas en Tierra Estella, aunque ninguno de los paisajes recreados es reconocible, pues cada pieza contiene varias capturas superpuestas y modificadas. El hilo conductor es el árbol como símbolo de la creación y nexo entre el pasado, el presente y el futuro. El resultado de todo ello confluye en una estética onírica y poética, que evoca ensoñación. “Durante el confinamiento, en esos días de contemplación y reflexión, vi que tanto el mundo vegetal como el animal iban ganando su espacio; vi cómo, por ejemplo, los animales a los que les habíamos quitado espacios volvían a ellos para recuperarlos”, apunta el artista.

Irulegui, que tiene una amplia trayectoria en pintar con óleo y otros métodos tradicionales, explica por qué ha apostado esta vez por técnicas más actuales: “La idea de emplear imágenes fotográficas surge a partir de colaboraciones mías como ilustrador de poemarios de distintos autores, donde tenía que ceñirme al contenido de los poemas. De esa experiencia me di cuenta de que esa manera de crear podía ser una vía para expresarme yo mismo en mis proyectos personales”.

El artista, pese a estar muy familiarizado con las técnicas digitales por su profesión como diseñador gráfico para diversos clientes, asegura que en todos sus trabajos subyace su vocación de pintor tradicional.

Las piezas que componen esta exposición apenas tienen color: “Quise que fueran obras más reflexivas que coloristas o vitales”. Estéticamente, están muy arraigadas a sus trabajos anteriores y a la corriente pictórica que más influencia ejerce en él: el informalismo, que alcanzó notable importancia en España el siglo pasado y cuyo máximo referente fue Joan Hernández Pijuan, muy admirado por el estellés. Se trata de un arte abstracto, con dibujos esquemáticos y con una presencia de materiales y texturas determinantes. “Hasta ahora, sin embargo, no había trabajado el informalismo a través de la fotografía”, añade Irulegui. También la influencia de la caligrafía china y los movimientos improvisados de Pollock en sus lienzos mediante chorreadores de tinta están presentes en su trabajo.

Esta es la segunda vez que Pedro Irulegui expone en el Museo Gustavo de Maeztu, aunque la primera que lo hace en la sala de exposiciones temporales. En 2016, formó parte de Miradas cruzadas, una propuesta en la que varios artistas de la zona interactuaron con los óleos de Maeztu a través de creaciones propias, pero vinculadas con las del pintor alavés.